TESTIMONIOS

by yinyogaes

Es una herramienta poderosísima y profundamente sanadora

Mi primer contacto con Yin yoga llegó nada más empezar el curso Yoga Can Do.

En ese primer contacto, estando yo acostumbrada a practicar vinyasa flow, o yoga dinámico, las asanas paradas durante varios minutos me parecieron un horror. Mis demonios afloraron y sentí la necesidad de salir de las posturas muchas veces. Sentí dolor y frustración porque no entendía que hacía allí parada. La mente me decía una y otra vez que dejara la práctica, que el Yin yoga no era para mi.

Pero como soy de naturaleza cabezota y no me doy por vencida a la primera de cambio, decidí seguir tratando de practicar con las propuestas de Joanna en el curso que muchas veces se basaban en las prácticas Yin.

Para mi sorpresa, en el momento que decidí que mi cuerpo me condujera en la práctica y que no dejaría a la mente actuar, y tratando de respirar hacia las zonas de más tensión de mi cuerpo, empecé verdaderamente a disfrutar cada práctica de Yin yoga, hasta el punto de tener clarísimo a día de hoy que quiero seguir formándome en las prácticas de yin.

El yin yoga ha conseguido y consigue desbloquear partes de mi cuerpo que ni siquiera sabía que albergaran experiencias traumáticas, duras o no solucionadas.

Es una herramienta poderosísima y profundamente sanadora. Tengo mucho que trabajar desde dentro aún, pero creo que encontré la herramienta perfecta para superar mis baches y soltar mis lastres guardados desde la niñez.

Recomendaría su práctica en todas las escuelas de yoga.

Tengo mucho que aprender, trabajar y vivir en yoga, pero el curso Yoga Can Do me ha ayudado a entender que es el yoga en lo que quiero enfocarme a partir de ahora. Podría decir que encontré mi dharma o propósito de vida. Y es seguir por esta senda maravillosa del yoga buscando ser mi mejor versión y tratando de compartir lo que vaya aprendiendo de esta andadura con las demás personas.

Gracias Joanna, todo esto ha sido en gran parte posible gracias a ti. Fuiste y eres mi inspiración.

Namasté.

Elena

es como una terapia

Cuando una amiga me recomendó ir a un taller de yin yoga que me iba a encantar le hice caso porque sabia que me iba a gustar. Pero después de salir me quedé pensando y aparte de lo diferente que es yin yoga, es ella la que lo hace ser así. ELLA DISFRUTA CON LO QUE TRANSMITE Y TE HACE PARAR EN TODOS LOS SENTIDOS Y TE HACE MIRAR HACIA DENTRO CON SU PRACTICA Y SOBRE TODO CON LO QUE COMENTA. TE ENVUELVE CON LO QUE DICE Y PARAS,TE CENTRAS. ES COMO UNA TERAPIA, QUE DESPUES DE SUS PRACTICAS, NECESITABA GESTIONAR LO QUE ME HABIA SUCEDIDO.

Esperar una clase con Joanna diría no esperes nada, déjate llevar. No vayas pensando que es una clase mas de Yoga porque no lo es. Es una experiencia de vida. Es un reto contigo misma. Es parar y observar como suceden los acontecimientos. Es fluir.

 Solo tengo palabras de AGRADECIMIENTO PORQUE CONSIGUE TRANSFORMAR.  YA ES DEL ALUMNO QUE LO QUIERA APROVECHAR. GRACIAS

Lourdes

cuando sales de la clase, algo ha pasado dentro de ti

Yo soy perfeccionista. Me frustro cuando algo no me sale bien. Y cuando estás 3-5 minutos en una postura no muy habitual para tu cuerpo, hay mucho espacio para frustrarse, hasta cabrearse, querer corregir cosas.

Mis primeros intentos de Yin Yoga fueron realmente desafiantes. Pero cuando consigues entregarte, soltar, estar en quietud en la postura que adoptaste, sin juzgarla, es una sensación muy calmante. Puede parecer que la clase pasa muy lenta, que apenas se hacen asanas, y aun así, cuando sales de la clase, algo ha pasado dentro de ti. Vale la pena probarlo.

Cathrin

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